Posts tagged as:

Paramilitares

ejercito

La Seguridad Democrática no puede entrar en “declive”, como dice la voz interesada de León Valencia y su Corporación Nuevo Arco Iris, simple y llanamente porque no se trata de un capricho del actual gobierno sino de la base fundamental del contrato social: la preservación de la vida, honra y bienes de los asociados.

Uno de los mayores alcances de la era Uribe es el haber vencido esa monstruosa concepción que predominaba en el país según la cual no se podían combatir los grupos ilegales bien por razones filosóficas (por el supuesto altruismo guerrillero) o bien por razones prácticas (que el Estado —decían— no podía derrotar a las guerrillas). Esa extravagancia redundó en la renuncia del Estado a ejercer el control y la ley.

Los argumentos de León Valencia para sustentar su afirmación son conceptualmente pobres, y están encaminados a vender la idea de volver a la mesa de negociaciones. Según el informe de Nuevo Arco Iris, el “declive” de la Seguridad Democrática estaría condicionado por el hipotético resurgimiento de las Farc y el supuesto fracaso de la negociación con los paramilitares.

Pero es muy cuestionable afirmar que una guerrilla se está reactivando por el hecho de incrementar las áreas sembradas con minas antipersonal o por usar francotiradores. Eso no sólo es una práctica de terrorismo mondo y lirondo —sobre todo contra la población civil— sino una muestra evidente de debilidad, de que no tienen control territorial como en el pasado y de que carecen de capacidad para enfrentar a las tropas que desarrollan operaciones ofensivas incluso en territorios que históricamente les pertenecían.

La guerrilla está arrinconada selva adentro; lleva años sin poderse tomar un pueblo (en Caloto lo intentaron sin éxito), secuestrar personalidades o ejecutar grandes intentados; ha perdido miles de combatientes, entre muertes, capturas y desmovilizaciones, incluyendo una decena de cabecillas y tres miembros del secretariado; y está plagada de niños y mujeres sin convicciones políticas. ¿Cuál es, pues, ese resurgimiento?

En cuanto al fenómeno paramilitar, Valencia aduce que hay un reciclaje del viejo paramilitarismo como producto de una negociación de paz “mal hecha” que fracasó y “se fue al carajo”; y sostiene que “el símbolo del fracaso es Medellín”.

Ya el ex presidente Gaviria había hecho política meses atrás con el tema de Medellín. En 2009, la cifra de asesinatos podría llegar a 2.000, lo cual es un incremento importante en comparación con los 1.066 homicidios del 2008 —no 833 como falsamente informa la revista Semana (23/11/2009)— y con los 788 del 2007, pero se está aun muy lejos de los 6.658 asesinatos de 1991.

Decir que la violencia de Medellín es producto del paramilitarismo no es acertado. Voces más autorizadas como la del ex alcalde Sergio Fajardo, atribuyen la mayoría de los muertos a enfrentamientos entre bandas por el control de los distritos de vicio, cuyo consumo está disparado gracias a ese cuento del “libre desarrollo de la personalidad”. Asimilarlas a paramilitares por el hecho de haber pertenecido en el pasado a las estructuras de ‘Don Berna’ es un error de juicio cuando se sabe que estos combos son mercenarios que se venden al mejor postor.

A la visión interesada de León Valencia se le olvida también que muchas fallas de la seguridad en Colombia son atribuibles a otros factores, como la laxitud judicial, la impunidad constante, el régimen carcelario que permite delinquir desde adentro, la corrupción y falta de compromiso de muchos miembros de la Fuerza Pública, la disminución de la iniciativa de los agentes del Estado por miedo a los castigos judiciales, etcétera.

Nada conduce a concluir que las Fuerzas del Estado hayan mermado su rendimiento; tal vez, sí, que hay algunas manifestaciones de violencia que se han exacerbado, como se esperaba en el post conflicto, por lo que se requieren ajustes. Pero querer significar, en plena campaña electoral, que la seguridad —con cualquier apellido— es un esfuerzo inviable, es un sórdido esperpento cuya formulación lleva implícito un cálculo político. Por eso tantos colombianos temen que al terminar el gobierno de Uribe, Colombia vuelva a lo de siempre.

Publicado en el periódico El Mundo, el 30 de noviembre de 2009

{ Comments on this entry are closed }

¿Por qué hilar tan delgadito?

by Saúl Hernández - Septiembre 28, 2009

En una columna anterior (El Mundo, 28-04-2008) mencioné que si la Corte Suprema de Justicia no medía los casos de la farcpolítica con el mismo rasero que ha usado para juzgar la parapolítica, quedaría demostrado que el alto tribunal está empeñado en una cacería de brujas contra todo lo que huela a ‘derechas’, y que [...]

Lea el artículo completo →

Aberrante fallo jurídico

by Saúl Hernández - Julio 26, 2004

La Corte Interamericana de DD.HH. emitió fallo amañado para desprestigiar al Estado como violador de los Derechos Humanos.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de condenar al Estado colombiano por la masacre de 17 contrabandistas en Antioquia, en 1987. Pero esa masacre no la cometieron miembros o representantes del Estado sino grupos paramilitares y se [...]

Lea el artículo completo →

Las manzanas y los ‘paras’

by Saúl Hernández - Noviembre 24, 2003

Empieza un proceso de paz con los paramilitares que no parece de buen pronóstico. Mientras las guerrillas gocen de buena salud siempre habrá quienes retomen las banderas de las autodefensas.
La desmovilización de 800 combatientes del Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), a iniciarse este martes 24 de noviembre en Medellín, es [...]

Lea el artículo completo →

¿Y dónde está el presidente?

by Saúl Hernández - Junio 7, 1999

De nada sirve ser portador de malos augurios y menos en Colombia, donde las cosas están llegando a unos límites insospechados, enmarcado todo por un proceso de paz donde Tirofijo demuestra que ni es bobo ni es senil y Pastrana reafirma su falta de méritos para ocupar el puesto que alguna vez fue de Bolívar [...]

Lea el artículo completo →

¿Cuál proceso de paz?

by Saúl Hernández - Abril 19, 1999

Ya los colombianos estamos cansados del tema de la paz, más cansados que del tema de la guerra. No queremos más guerrilla ni más paramilitares ni más narcotraficantes. Esos son los tres grupos que desestabilizan al país y a la sociedad, los demás actores violentos son manejables pero éstos, con todo su poder económico, son [...]

Lea el artículo completo →